Hoy, nuevamente, tristemente y fatalmente, me siento en la soledad y en el miedo. No tengo salidas.
Anoche quise huir. Anoche quise morir y que me dejen en paz. Anoche quise irme lejos, muy lejos, para nunca mas volver y no preocuparme nunca mas por los sentimienitos de las personas.
Mi vida es un sube y baja. Mas bajadas que subidas, pero un sube y baja al final. Ellas no, ellas no siempre se rigen a la ley de que si una sube la otra debe bajar, pero en esta ocasión si, una cayo estrepitosamente y la otra subio.
Nuevamente temo por mi vida, temo por donde terminare con todas estas presiones y este sin sentido. Ya no soy el joven luchador del pasado, ya no puedo.
Deseo morir.
La tormenta se abalanzó sobre mí el viernes por la madrugada con las manos del diablo golpeando sobre mis sienes। No fue un viernes agradable, pero tampoco el tiempo me permite pensar en ello. Ofrecí mi alma a dios y al diablo esa noche, pero ninguno de los dos la quiso, no valdrá la pena o ellos no existirán. No importa. 